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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tocando Fondo…



Celebrando 10.000 visitas Blogeras….

Por: Carina Rodríguez R.

 fotografía: Carina Rodríguez R.

Dice Paulo Coelho… “Somos seres preocupados por actuar, hacer, decidir, prevenir. Siempre estamos intentando planear alguna cosa, concluir otra, descubrir una tercera. No hay nada erróneo en ello: al fin de cuentas, así construimos y cambiamos el mundo.”

Nada más acertado. Es sencillamente el quehacer humano, el propósito, el fin, la meta que alcanzar, hasta el logro a ser perfeccionado  ya que cuando hemos llegado, sentimos que podemos hacerlo mejor. Y  es que no hay mayor placer en el recorrido hacia una meta que “…el deleite del bosque sin senderos”.

Así comparto  el sentimiento de quien siendo abogado cambió el papel sellado por el fotográfico, los divorcios por las bodas, pero aun se encuentra en el camino, ese camino que tiene espinas y rosas. Los éxitos y fracasos son un buen termómetro para el caldo profesional en el que vas nadando. Un día nuestros hijos responderán a la insolente interpelación de ¿Qué quieres ser…? con una sola palabra…. “fotógrafo”. Ello cuando logremos enaltecer esta profesión y darle el justo valor que merece. Muchos  hemos encontrado en la fotografía una segunda casa. Es frecuente escuchar… “Yo soy ingeniero, abogado o periodista… pero me dedico a la fotografía…” nunca viceversa. Ojalá, un día sea viceversa, pues sin entrar a las palabras bonitas sobre  lo loable, artística, hermosa, etc,,, realmente esta  es una carrera de sacrificios importantes tanto a nivel intelectual como personal, que merece tanto respeto como la que se nos antoje calificar  "la mejor" de las profesiones.

No todos los días son de gloria y mucho menos al comienzo. Hoy con lágrimas contenidas, pensaba yo que debía vender todas estas cosas que he ido comprando y tal vez hacerme de un buen maletín para volver a la vorágine de mi mundo de leyes que nadie cumple, todos violan y yo estudié para explicar el por qué de esa situación. En verdad fue uno de esos días grises en los que el tiempo pasa lento, los teléfonos no suenan y las preguntas se amontonan. Justo en ese momento en que abres el armario para buscar la cobija mas gruesa, la que tape mejor la luz, entró un mensaje telefónico de alguien, un amigo fotógrafo a quien envié un pequeño portafolio. Su mensaje decía: “…que bellas tus fotos!!!! Te felicito!!!!! Vamos a estar en contacto!!!”.  Yo no sé si eso ocurrirá, la experiencia te lleva a contener la ilusión en muchos aspectos de la vida para no recorrer esa montaña rusa que en ocasiones te lanza de la cima del cielo al sótano 5 en un abrir y cerrar de ojos, pero si puedo decir que todo eso vale la pena vivirlo. Tan sólo una buena apreciación sobre tu trabajo, cuando es sincera se torna en todo un síntoma inequívoco de que estas en el camino correcto. En palabras de Yeats, “Mis antiguos sueños me inspiraron, no se hicieron realidad,  pero me alentaron”.

Siempre habrá quienes piensen que no es elegante ni conveniente expresar como en un “querido diario” todas aquellas cosas inconfesables que nos van sucediendo en el intento de alcanzar nuestras metas profesionales, en parte porque sería como exponer nuestras debilidades, nuestro verdadero yo, nuestro yo de domingo empijamado a un gran hermano que desconocemos y que de seguro vomitará toda clase de juicios, como dardos inciertos apuntando directamente a las imprecisiones de la realidad. Después de todo, ¿qué es la realidad?, si cada quien tiene y defiende la propia. Pero a este cuento de compartir lo mundano por sobre lo exquisito, me rindo ante la verdad y prefiero llegar a quien comienza como pude haberlo hecho yo, con cámara compacta en mano y sensación de “ama de casa desesperada”, buscando un nuevo rumbo, pero, y repito “pero”, con la certeza de ese no se qué, esperando la primera señal de luz verde para comenzar esa metralla de clicks que ya no se detendrá jamás.

Este artículo es simple. Solo quiere decirles a todos mis compañeros que aman la fotografía, que sienten que el reloj se detiene cuando pegan su ojo del visor, que pueden hacer click hasta que su dedo no se sienta y hasta que su corazón diga “esta es la foto”, que pueden vender libros viejos, ropa usada y hasta besos en mercado libre para darle un plus a su equipo de turno, que sí, que esa fuerza es la que nos mantiene en el camino correcto, que es ella la que nos hará encontrar  nuestro propio y único espacio dentro del mundo de la fotografía. Que es difícil toparse a la gente correcta, a la gente buena, pero es una certeza su existencia. Que hay momentos en los que sentimos que estamos solos y definitivamente lo estamos, pero que esa soledad es una dieta necesaria que nos hará emprender esa primera desesperada, inquieta y única carrera previa al vuelo del parapente que tal vez nos conduzca hacia el Roraima o en el mejor de los casos nos abalance sobre unas latas viejas a orillas del Guaire, para invitarnos al próximo y necesario relanzamiento.

De manera que hoy les hago una invitación a ese lugar donde solo cada uno de ustedes puede llegar. A su encuentro con el “si quiero” de la fotografía. Nadie va a guiarles en el camino mas allá de lo necesario, solo ustedes pueden buscar las pistas, seguir el rumbo, ensayar y errar, caer y levantarse, si después de todo ello quieren seguir… es hora de continuar.

Así lo creo.

jueves, 16 de junio de 2011

Luz, Música, Belleza......Yervant Zanazanian

YERVANT ZANAZANIAN 

Cuando comencé mis estudios en la Asociación Venezolana de la Fotografía, en mi primera clase, tomé nota de algunos Maestros que salían como disparos del discurso magistral de mi primer profesor. Fue allí cuando supe e investigué del trabajo extraordinario de Yervant Zanazanian, quien desde ese primer momento ha sido  y sigue siendo fuente de inspiración en los comienzos de mi carrera como fotógrafa. Viendo su estilo de trabajo en documentales, su esmero en el producto final de la imagen, la incorporación de elementos técnicos que se asemejan a producciones filmográficas y el papel determinante que juega la música en el desarrollo de su jornada, realmente me siento cautivada y determinada a no perder detalle sobre este  fantástico fotógrafo. Es por ello que en esta oportunidad compartiré con ustedes alguna información sobre mi gran favorito en fotografía de bodas. 


Yervant Zanazanian, nació en Etiopía, de origen armenio. A los nueve años de edad tuvo sus primeros contactos con el mundo de la fotografía. De la mano de su padre, el fotógrafo Hagop Zanazanian aprendió a dominar las técnicas de la cámara oscura. Vivió por un tiempo en Italia donde cursó estudios en el Mourat Raffael College de Venecia, ciudad considerada por él como “un lienzo creativo” donde cada año vuelve a dictar sus seminarios en el mes de octubre y en la que  tomó como fuentes de inspiración en sus inicios obras de arte y fotografía. Posteriormente la familia emigró a  Australia donde Yervant se matricula en el Colegio de Fotografía en Melbourne y es en este período universitario donde surge la inquietud por la fotografía de bodas, algo que no era una rama o materia de estudio en ninguna institución universitaria. Al graduarse, se estableció como fotógrafo profesional  de bodas. Actualmente es considerado como uno de los Top cinco fotógrafos profesionales de bodas y retrato  del mundo. En el año 2010 recibió el más alto galardón de la industria “El más influyente fotógrafo de bodas de nuestros tiempos” en EE.UU. Es el miembro más joven en recibir una beca en AIPP (Instituto Australiano de Fotógrafos Profesionales). Es el creador del software profesional de diseño líder en álbumes “Gallery Page” el cual está siendo traducido a varios idiomas.
El estilo  de trabajo de Yervant tiene la estructura del reportaje gráfico que condensa en la captura de los tiempos momentos irrepetibles, dando prioridad a elementos como la luz disponible, evitando los excesivos tecnicismos que ocasionan demoras y complicaciones. Para él no hay repeticiones, cada imagen es la oportunidad de “hacerlo bien una sola vez”


Los novios juegan el gran papel protagónico y para el fotógrafo es imprescindible llevarlos al punto de vivir internamente la experiencia de la confianza, el glamour, la elegancia, y la sensualidad en su día especial. Considera que “cada boda es un teatro en sí mismo”   La post-producción digital tiene un espacio casi tan importante como la captura en  su filosofía de trabajo, destacándose por crear el primer diseño digital para  álbumes de boda, así pues, la realización de estas piezas maestras constituye hoy en día uno de sus sellos característicos.



Se inspira en la foto de cineastas (en movimiento) donde los ángulos, la luz y la composición se confabulan para contar muchas historias en una sola toma. Es un ferviente admirador de la belleza femenina y otro motor que impulsa su inspiración es la música; colecciona música de todo el mundo, de todos los géneros, dice que “dispara al ritmo de la música en su cabeza”.



Como dato de interés, en sus comienzos Yervant se ofreció a fotografiar bodas gratis, a cambio de dar rienda suelta a su estilo creativo en un momento en que se comenzaba a romper el esquema de la fotografía estática, posada. "Me tomó casi un año", dice, pero una vez que fue capaz de construir un equipo de trabajo en su nuevo estilo todo fluyó de forma favorable. Su aspecto natural pero artístico ha influido en una generación de fotógrafos de boda.
Yervant vive en Melbourne, Australia con su familia.
















Imágenes: Yervant Zanazanian 
Artículo: Carina Rodríguez R.

viernes, 29 de abril de 2011

ANNE GEDDES



En el paso del tiempo nos hemos  acostumbrado a la presencia de la mujer más como modelo que como mano ejecutora de la fotografía. No obstante, sin condenar el perfil masculino exclusivamente a las tendencias más osadas de las artes visuales, como el fotoperiodismo por ejemplo, bien cabría la pregunta de si realmente existe una visión femenina y una masculina en el campo de la imagen, sin negar también que ellas son capaces de incursionar en los distintos terrenos  de la fotografía de cara a los tiempos que transcurren. Independientemente de las discusiones académicas planteadas en torno a las diferencias orgánicas (cerebro masculino-femenino), indudablemente podemos colocar sobre la mesa planteamientos de índole estrictamente cultural que nos llevan a aceptar una sensibilidad  femenina particular vinculada a temas como la infancia, la gestación, la maternidad, en fin, aquellos en los cuales la naturaleza ha colocado a la mujer como protagonista determinante razón por la que ha podido desarrollado una forma de percibir los sentimientos y los vínculos emocionales de forma especial, como si se tratase de su reino particular.
Cuando hablamos de emociones, sentimientos, vínculos afectivos, creación, naturaleza y fotografía, viene a mi mente una fotógrafa en particular y no es otra que ANNE GEDDES, cuyo trabajo es conocido en el mundo, contando con traducciones hasta en veinticuatro idiomas de los libros que ha producido con sus geniales obras. Pero más allá del éxito desde el punto de vista empresarial, debemos observar el talento en el acierto de su visión y sensibilidad captando sublimes expresiones de personitas que no atienden las directrices del set fotográfico. Ella ha logrado con  excelencia la utilización de los elementos de la naturaleza y los tiempos de esta, las estaciones, las edades, el comienzo, la creación y su integración con lo natural, para apoderarse de todo un estilo único e irrepetible. Es difícil no reconocer cuando una imagen fue creada por Anne. Actualmente sus fotos son como una especie de idioma universal.
En la red pueden encontrar infinidad de información sobre su vida, origen y desarrollo. Que es Australiana, que ama la fotografía desde la infancia y un poco cómo ha sido su desarrollo admirable por demás en este campo, pero me gustaría enfocar esta nota en un aspecto que considero importante para reflexionar con mis compañeros de estudio y es que observemos que el trabajo de Anne parte de una palabra: “Sencillez”. Analicemos sus imágenes y pensemos en cuantos elementos intervienen en ellas. Los resultados se traducen en extraordinarias visiones que a veces nos llevan mas allá del plano real, pero si detallamos sus elementos nos damos cuenta que no necesita grandes o costosos objetos, ni tan siquiera extraordinarios vestuarios, ni a veces productos creados por la mano del hombre. Es impecable la forma como extrae de tan pocos factores resultados tan fascinantes. Claro está, esos pocos elementos son nada mas y nada menos que la vida, la creación, la naturaleza y en su fórmula mágica ella cocina la receta perfecta con algo de hechicería y sentimiento femenino, diría yo. 
Así pues, cuando se enmaraña nuestra mente fotográfica y nos sentimos desalentados porque creemos algo así como que "la musa se fue de vacaciones", pensemos en una palabra, vayamos al origen de todo: “sencillez”. Partir de lo esencial para lograr lo monumental.
Aquí les dejo unas extraordinarias imágenes de la genial Anne Geddes.





















jueves, 21 de abril de 2011

Meditando nuestro "shoot"... (Dedicado a mis compañeros del Diplomado de la Asociación Venezolana de la Fotografía (Avecofa)

Cuando estamos iniciándonos en el mundo de la fotografía y comenzamos a familiarizarnos con nuestros equipos, en ocasiones las ventajas que nos ofrece la fotografía digital, tomando en cuenta que podemos hacer un número ilimitado de disparos sin pensar en tener que revelar todas nuestras fotografías, condiciona de cierta forma nuestro proceder en cuanto a una falta de concentración mayor en los pasos que seguimos para controlar y obtener un resultado determinado. En otras palabras, disparamos múltiples tomas tal vez con pocas variaciones apoyados en el consuelo de que alguna de estas será satisfactoria y que nuestros costos no se incrementarán por ello. 

Sin embargo, olvidamos que en ese proceder nos estamos habituando a realizar fotografías menos pensadas, por llamarlas de alguna forma, que cuando tenemos el compromiso de procurar que una sola toma sea la mejor.  También el uso de programas (photoshop, ligthroom, etc o la posibilidad del disparo en RAW), dan cierta libertad en cuanto a los posibles errores o aberraciones que puedan presentar nuestras tomas.  De manera que, contando con tantos recursos técnicos, no es difícil que nuestra mente se habitúe a un cierto nivel de comodidad y ello no sería cuestionable si tuviésemos una sólida voluntad de apoyarnos en estos recursos como complementarios de nuestro trabajo inicial (la toma ejecutada bajo el entendimiento y buen manejo de los elementos esenciales) tales como el manejo de la luz, la exposición, el ISO, la profundidad de campo, la apertura del diafragma, la velocidad de obturación y también el encuadre, el balance de blancos y otros elementos que actualmente nos ofrece la tecnología digital.

También es importante explorar  sin limitaciones. Explorar sobre los temas, las áreas de nuestro interés y  enfocar nuestras prácticas hacia ellos.  Hay quienes se fijan una meta, puede ser pequeña o ambiciosa, pero por ejemplo, tomar una fotografía al mes o a la semana, y hacer de ello un compromiso, un reto dentro de un tiempo determinado, seis meses, un año. Esto puede resultar en un ejercicio interesante si se hace con ánimo de mejorar o perfeccionar los conocimientos que vayamos adquiriendo. Esta pequeña actividad puede ayudarnos a visualizar nuestros avances en el transcurso del tiempo a la par de comprometernos con nosotros mismos en nuestra superación profesional, ya que a fin de cuentas estoy convencida de que en el ámbito profesional uno debe mantener una constante y permanente competencia sí, pero consigo mismo, por ser cada día, cada mes y cada año mejor. Superarse a sí mismo y no mirar hacia los lados.

Así pues, el fotógrafo que se inicia en esta hermosa senda, debe estar atento a la importancia de absorber los conocimientos básicos de la fotografía e irlos profundizando, utilizando de manera inteligente las facilidades que ofrece la tecnología digital. Caso contrario, la asimilación de los conocimientos necesarios será mucho más lenta y obviamente no tendrá control sobre  la calidad de las imágenes.

Otro aspecto a tomar en cuenta, salvo que en una imagen estemos trabajando  aspectos de la edición con fines artísticos determinados y no para corrección, es que el tiempo que consideramos ahorrado en la rapidez con que hacemos las tomas cuando se realizan de forma poco meditada, es el equivalente inverso del tiempo que emplearemos en la selección y posterior corrección de ellas, por tanto, también en este sentido vale la pena un esfuerzo inicial y que de seguro nos resultará más enriquecedor.

Como puesta en práctica podemos ensayar una idea a la hora de hacer nuestras próximas tomas y es pensar que tenemos que revelar todas estas capturas. De esta forma instintivamente terminaremos concentrándonos un poco más en el control de los distintos factores que debemos dominar para obtener un resultado óptimo.

Por último, es importante cultivar grandes dosis de paciencia. A veces podemos caer en el error de pensar en la fotografía como un oficio o un hobby  que se ejecuta rápido.  Muy por el contrario, debemos ejercitar el momento de la fotografía como un paréntesis, en el cual todos nuestros sentidos deben estar concentrados. Puede ser que en ocasiones nuestros objetivos fluyan de manera dinámica y que en otras ocasiones no ocurra del mismo modo. A veces, todo es esperar. Esperar…. La mejor luz, el mejor movimiento, la expresión capturada que nace y muere allí en tan solo un instante… en fin. La paciencia va de la mano de la fotografía y ello es algo que debemos internalizar.



Escrito con mucho cariño para mis compañeros del Diplomado de la Asociación Venezolana de la Fotografía a la cual tengo el orgullo de pertenecer.

Carina Rodríguez.

martes, 12 de abril de 2011

Dan Estabrook. Rescatando las técnicas del siglo XIX...

       


  Para hablar de las creaciones de Dan Estabrook, necesariamente debemos pasearnos por la noción de procesos fotográficos alternativos, (la fototipia, el huecograbado, la calcografía, el calotipo, el heliograbado y el fotograbado), todos ellos fantásticas opciones de vieja data para lograr la representación fidedigna  de la imagen fotográfica.

         La creatividad del fotógrafo contemporáneo tiende a concentrarse más en el manejo de la cámara y la producción de la imagen que se captura en ésta, que en la experimentación de las texturas y materiales (procesos de creación de la imagen) capaces de formar imágenes.  

         Según estas consideraciones, toma importancia el trabajo desarrollado por Estabrook retomando aquellas herramientas creativas de la imagen que van más allá de la toma en sí y que recrean un mundo surrealista cuya estética supera en ocasiones modernos resultados de las noveles tecnologías fotográficas.

         Estas técnicas antiguas abren un verdadero abanico de posibilidades innovadoras para el fotógrafo del siglo XXI, no obstante, tomando en cuenta factores como la incertidumbre del resultado, el tiempo de espera del mismo y la complejidad manual de estos procesos debemos comprender que estamos en presencia de una verdadera obra de arte con sello propio, que va mas allá de los avances tecnológicos.



Dan Estabrook nació en Boston en 1969.  Descubrió la fotografía a través de las revistas underground del Punk y la cultura skate de la década de los 80's. Como estudiante de pregrado en Harvard, trabajó con el fotógrafo Christopher James, de quien aprendió los procesos fotográficos alternativos, así como maneras de combinar sus diversos intereses artísticos.

Las creaciones de Dan Estabrook están exclusivamente trabajadas con los procesos fotográficos del siglo XIX.  El ferrotipo, el calotipo, los papeles salados o a la albúmina, son sus métodos o técnicas de revelado empleadas.

“…El calotipo es un método fotográfico, creado por William Fox Talbot, basado en un papel sensibilizado con nitrato de plata y ácido gálico que tras ser expuesto a la luz era posteriormente revelado con ambas sustancias químicas y fijado con hiposulfito sódico.1 Este procedimiento resulta ser muy cercano al de la fotografía de hoy en día, ya que producía una imagen en negativo que podía ser posteriormente positivada tantas veces como se deseara. Para ello se baña el papel negativo en cera derretida para que se vuelva transparente y así, tras someterlo a un foco de luz o por contacto sobre otro papel idéntico, se obtiene una imagen en positivo.
Aunque se utilizaba al menos desde 1835 y Talbot ya presentó   una   comunicación  en  1839,  el  procedimiento  fue
1.- ↑ Castellanos, P. (1999). Diccionario histórico de la fotografía. Madrid: Ediciones Itsmo. pp. 48. 

patentado en el año 1841 en Inglaterra lo cual limitó sensiblemente su internacionalización, a diferencia de otros procedimientos.2

También conocido con el nombre de «Talbotipo» o «impresión al papel salado» (Salt print en inglés),3 fue el proceso fotográfico más utilizado entre los que empleaban papel antes del descubrimiento de la impresión a la albúmina y se estuvo utilizando aproximadamente hasta 1860….”

“…El Ferrotipo es un fotografía hecha por la creación de un positivo directo sobre una hoja de metal, generalmente de hierro o de acero que es ennegrecido por la pintura, lacado o esmaltado y es usado como un soporte para una emulsión fotográfica de colodión.
Los fotógrafos habitualmente trabajaban fuera en ferias, carnavales etc, y como el apoyo del ferrotipo (sin usar el estaño actual) es resistente y no necesita secado, se pueden producir fotografías instantáneas en pocos minutos después de tomarla…” 4


2.-↑ Castellanos, P. (1999). Diccionario histórico de la fotografía. Madrid: Ediciones Itsmo. pp. 483.-↑
3.- Sougez, M.L.; Pérez Gallardo, H.. Diccionario de historia de la fotografía. Madrid: Ediciones Cátedra. pp. 89. 

Las imágenes de Estabrook contienen emociones (pasión, miedo, obsesión, amor, sexo, enfermedad y  muerte,  la duda y la angustia…), están marcadas por la intemporalidad y el surrealismo, con mensajes directos y cargadas de una evidente autenticidad poética. Muestran cuerpos humanos o partes de estos que expresan una emoción o un sentimiento. Se enfoca en las manos para dar a conocer su lenguaje ambiguo en relación con el cuerpo que las posee. También centra algunas de sus series en objetos como pañuelos, sudarios, vestidos, vendas. Exprime del objeto central de sus obras toda la magia y las emociones que éste es capaz de revelar.

“…Estabrook establece entre lo fotografiado y el resultado del proceso fotográfico, instando a romper los límites entre el referente original y la imagen final. Es por eso que puede afirmar que sus fotografías tienen “piel de papel, de metal, o de cristal”... 5

Sobre sus procesos creadores ha dicho Stabrook:
"Sólo hace cien años, la ciencia aún podía reclamar la quiromancia, la frenología, la fisonomía y entre sus disciplinas, y aún hoy en día tendemos a creer que la escritura en el cuerpo son las claves para descifrar el lenguaje secreto de la vida cotidiana. Existe también la ciencia, en la fotografía - la mezcla de sal y plata para representar los detalles de otro modo invisible del mundo natural. Por procesos físicos y químicos, incluso es posible destilar el aliento, el tiempo de captura, y dar una vida material a lo inmaterial.


         Esta es la alquimia que me mueve. Yo emulo las técnicas de impresión del siglo XIX, y quiero hacer visibles los materiales, qué sean sólo -física- de las fotografías que hago, yo intento tener fotografías aparentemente anónimas, pero en realidad son objetos altamente personales.

En estas imágenes repetidas de alguna forma única, reaparecen los textos, un conjunto de flores, los patrones del polvo y la decadencia qué son casi legibles en mis fotos, inscritos en la piel del papel, el estaño y el vidrio."

            Dan Estabrook, 1998.









domingo, 20 de febrero de 2011

El arte en el corazón de... Juan Alberto Loyola Valbuena, un venezolano que no debe olvidarse

“ No estoy triste, ni amargado, ni desamparado. No tengo rabia ni odio. Siempre viví en emergencia. Renuncié a las galerías, a los museos, a los críticos y a todo ese circo, sólo por la palabra libertad, aunque esa libertad me costara más de la mitad de mi corazón “.  
           Juan Loyola


Juan Alberto Loyola Valbuena nació en Catia La Mar, Estado Vargas, el 9 de abril de 1952. 

Poeta, escultor, pintor, fotógrafo, cineasta y performancista. En la década de los ochenta tomó de manera irreverente el tricolor nacional haciéndolo su estandarte de lucha social y reivindicándolo en tiempos de crisis de identidad latinoamericana.




Radicado en la Isla de Margarita dio rienda suelta a su genial expresión artística son sus  “Cajas negras”  (1976-79), reciclajes barrocos con basura comercial del Puerto Libre y trozos de muñecas, madera, espejos rotos, fotos quemadas, cercadas por alambres de púas bañadas de frases  poéticas que acusaban a una sociedad consagrada al consumo. Esta obra fue premiada en el salón Fondene de Margarita en el año de 1979.

“Cartones Corrugados” (1980-85) es la expresión sintetizada de su arte reciclado, plasmado en cartonaje comercial rasgado y trabajado con tiza y pigmentos mixtos siempre con gran sentido poético. Es en esta época donde su taller es la calle donde se apodera de chatarras que convierte en piezas de arte que lanzan mensajes de contenido social desafiante. Temas como la desidia oficial en cuanto al control de accidentes viales y en materia ambiental son denunciados en sus extraordinarios performances en los que pintaba la bandera nacional sobre chatarras de automóviles abandonados que yacían en carreteras nacionales venidas a verdaderas morrallas  de aquellos. Las Chatarrasse documentaron en serigrafías y videos reconocidos por críticos y especialistas del arte internacional. Estas intervenciones provocaban la intervención de los cuerpos policiales que resultaba en la detención del artista con la consiguiente remoción de la vía pública. Era así como el gran Juan Loyola honraba su compromiso con el mundo en que vivía haciendo abstracción de su propia suerte.


Acérrimo defensor de los más desvalidos, indígenas, indigentes, homosexuales, en 1984 se avoca al amparo de  una madre aborigen de la etnia Pemón cuando el esposo, un antropólogo francés que la usaba como objeto de estudio por toda Europa, la abandonó y la despojó de sus hijos por negarse a secundarlo. También se empeñó en reivindicar al tenor Alfredo Sadel al final de su vida, logrando escenarios para su voz moribunda. Su presencia no oficial en bienales y foros mundiales no fue óbice para ser protagonista de exitosas expresiones artísticas en las que  denunciaba las inclemencias del capitalismo generadoras de pobreza y la sumisión de los gobernantes nacionales, obteniendo amplios reconocimientos como el Premio Especial en el Festival Internacional de Cine Súper 8 y Vídeo de Bruselas en 1990.

En su performance más trascendente  “Asalto por la Dignidad, a los Tribunales de Justicia” (1990), siete jóvenes estudiantes ataviados de blanco, representando las siete estrellas, rasgan unas bolsas de pintura azul, amarilla y roja, para arrastrarse en el suelo tornándose en un tono arcilloso que emulaba al estiércol y remitía al tenso espectador a ver su integridad moral llevada al caos, a la expresión máxima de irrespeto, al ser humano digno de una vida mejor.  La significación de este acto alcanzó las primeras planas de los medios de prensa mundiales. Clamaba en su expresión artística por la recuperación de la justicia, la dignidad y la esperanza.

Su última serie de pinturas “Venezuela tú me dueles demasiado” (1988-98)  fue elaborada con materia industrial y expuesta en hoteles de lujo.  Su proyecto “Caballo de Troya”  se tradujo en una parodia al consumismo, burlando el cerco de  críticos y funcionarios tarifados que le negaron espacio a sus propuestas transgresoras.

Muere en Caracas el 27 de abril de 1999 a causa de una deficiencia cardíaca.